CRÓNICA: SILLÓN DE OREJAS
La zarza ardiendo (de nuevo)

Manuel Rodríguez Rivero
El País 01/03/2008

Bombardeos

Una docena de libros publicados en los últimos años ha planteado de forma muy directa la ética de los bombardeos aliados sobre las ciudades alemanas durante la última (por ahora) gran carnicería. Uno de ellos, El incendio, de Jörg Friedrich (Taurus, 2003), provocó una enorme polémica cuando apareció, suscitando un debate reprimido durante mucho tiempo a causa del sentimiento de culpa de tres generaciones de alemanes. W. G. Sebald (1944-2001), uno de los más grandes prosistas europeos del último cuarto del siglo XX, planteó el asunto con valentía y profundidad en las dos conferencias incluidas en Sobre la historia natural de la destrucción (Anagrama, 2003), cuya lectura sigo recomendando. Incluso Churchill llegó a plantearse antes del fin de la Guerra si la destrucción de objetivos civiles a cargo de la RAF no había ido demasiado lejos, tal como ya antes había denunciado la Iglesia anglicana. Y, sin embargo, los planificados bombardeos sobre ciudades alemanas (más de 600.000 civiles muertos y 7,5 millones sin hogar) fueron sólo una parte de todos los que tuvieron lugar durante la Segunda Guerra Mundial. La muerte caía del cielo, del historiador militar Rolf-Dieter Müller (Destino), estudia los bombardeos sistemáticos que, desde Coventry y Londres o Hamburgo y Dresde (donde, al terminar la Guerra, se contaban 42,8 metros cúbicos de escombros por habitante), hasta Hiroshima y Nagasaki, sembraron el mundo de una destrucción inimaginable. Müller no sólo analiza con rigor la historia de esos bombardeos, sus estrategias y resultados, sino también el sufrimiento de la población civil y las tensiones que produjeron en los gobiernos respectivos. Un libro estremecedor y necesario.