Autor:Peter Altenberg
 
 
Traducción: Marc Jiménez Buzzi
Arte

 

Ahora quiero hablar de ti, de cómo yo te entiendo y te comprendo con mi corazón:

¡Hasta ahora has sido como un espectro noble, como un fantasma misterioso que aparece en pleno día, en la calle cotidiana, ante la gente activa, excesivamente ocupada! ¡Tan alejado de la existencia cotidiana, tan desvinculado del instinto de autoconservación, que siempre existe y actúa! ¡Una pálida cosa superflua, creada por la gracia del artista superfluo! ¡Un jugueteo lujoso! ¡Pero ahora queremos darte vida, acercarte a la vida cotidiana, oh «arte», fantasma sin cuerpo ni alma! ¡Queremos acercarte a la hora vivida, a fin de que seas fructífero y enriquecedor para el hombre cotidiano!

La naturaleza es la artista más excelsa y, con una Kodak en una mano verdaderamente humana y delicada, se obtienen fácilmente sus tesoros. Mirad los abedules, los álamos, en invierno y en verano, los jardines de las casas, llenos de nieve y rosales rodeados de paja. Mirad el escarabajo de Ceilán, rojo y gris, o la concha beige del océano, y comprenderéis a la artista «naturaleza» con un ojo afectuosamente enriquecido. Y la mariposa de China, de brillantes tonos azules y marrones, extendida sobre la madera blanca y bajo el cristal, ¡es más bella que todos los productos humanos, tan deficientes, que acumuláis en vuestras tristes habitaciones! ¡En vuestras mesas infestadas de baratijas!

¡El arte es el arte, la vida es la vida, pero vivir artísticamente la vida es el arte de la vida!

Queremos casar el arte, esa cosa excepcional, con la vida cotidiana. La mano de la señora R. H. es una obra de arte de Dios. O el niño R. O. jugando en el parque. O un aristócrata de rancio abolengo andando por la calle. ¡Acercar la riqueza de la existencia a aquellos que no pueden experimentarla por la urgencia de sus ocupaciones perentorias! ¡Encerrado en tus actividades, no puedes detenerte ante la telaraña perlada de lluvia, en el bosque, al caer la tarde, y no puedes mirar, asombrarte y perseverar! ¡Queremos educarte, esto es, detenerte en tus actividades incansables, para que puedas mirar con atención, perseverancia y asombro! ¡Hay tanto para mirar y asombrarse! ¡Detenerse, perseverar! ¡Detente, hombre activísimo! ¡Aprovecha tus ojos, posesión más valiosa que la fortuna de un Rothschild! ¡Sólo queremos mostrarte lo que dejas de ver en tu loca y ciega carrera! Hay personas que no tienen nada que hacer. Perfectos seres superfluos. Con los ojos muy abiertos, miran y miran. ¡El destino los ha escogido para hacer que los excesivamente activos y ocupados se detengan ante las bellezas del mundo!