Comentarios a la traducción de Die Redensart

Una traducción de Kurt Tucholsky
Marc Jiménez Buzzi

 

Aquí ya encontramos al Tucholsky satírico. La traducción de este texto presenta unos problemas distintos de los que se han visto en los dos textos analizados. En aquéllos, Tucholsky habla claro, se sabe en todo momento cuál es su opinión y su postura ante lo que expone. Son dos textos en grado cero, no marcados; la referencial es la función que predomina. Al trasladar su contenido a otro idioma, por tanto, había que poner el interés principal en traducir las palabras con la máxima exactitud, había que tender a una traducción tan literal como fuera posible. En este texto, en cambio, no se sabe bien cuál es el partido de Tucholsky: es un texto eminentemente irónico. Se podría decir que no se sabe a ciencia cierta si uno está oyendo la voz de Tucholsky. A lo largo del texto se superponen una serie de voces que no se dejan identificar con la autoral. La ironía y la polifonía son técnicas que crean distancia, como también lo es en este texto la comicidad. Todo en el texto busca tener un efecto cómico. Por tanto, en la traducción me ha parecido justificado priorizar la búsqueda de los efectos, las intenciones del original, es decir, la comicidad, sobre la literalidad de los significados de cada palabra.

Este texto forma parte de la Sprachkritik de Tucholsky. La frase hecha a la que se refiere su título es “etwas ist immer” (literalmente: “siempre hay algo”). Yo he optado por “es lo que hay”, ya que esta expresión, a diferencia de la que se obtiene de la traducción literal del alemán, sí es una frase hecha en castellano, y tiene además un uso lo bastante extendido como para que Tucholsky, “cazador de palabras de moda”, se hubiera ensañado con ella. Esta traducción no es traición del original. Con su “etwas ist immer”, Tucholsky hace una crítica del lenguaje corriente a partir de uno de sus ejemplos. Un muy buen ejemplo. Metáfora del lenguaje, esta frase hecha, en la boca “indiscriminante” de la protagonista del relato, pone en evidencia las carencias de aquél. El lenguaje, sobre todo si se reduce a las cuatro palabras de moda de cada momento, es una pobre herramienta para dar cuenta de una realidad multiforme y cambiante, infinita. La función que en el original realiza “etwas ist immer”, la desempeña “es lo que hay” mejor que la traducción literal de la frase alemana. Con este cambio, en el resto de la traducción me han venido otros impuestos. Pero creo que estos cambios no afectan la comprensión del texto por parte de un lector de la traducción.

Buena parte de la comicidad del texto reside en las enumeraciones. Sin más que una coma de por medio, se ponen en contacto unas palabras o sintagmas que, dados los contrastes que surgen de sus distintos significados y campos referenciales, no han de verse relacionados normalmente si no es chirriando en un texto con carácter, humorístico. Es importante que la traducción conserve toda la carga humorística de las enumeraciones en el original, ya que ésta sirve para poner en ridículo la índole grotescamente inclusiva de las palabras del “mal” lenguaje. Entre los muchos engorros que nos incordian, “es lo que hay” puede hacer referencia tanto a “la Guerra Mundial” como a “una digestión difícil”. Traduzco “una digestión difícil” en lugar de “problemas digestivos” (traducción literal de “Verdauungsbeschwerden”) en primer lugar porque aquí “problemas” no da el matiz de cosa engorrosa de “digestión difícil”. Ésta opción, además, es más irónica, adecuándose así al espíritu del original, y funciona mejor para presentar un contraste cómico con la inmediatamente anterior “Guerra Mundial”. Como la Primera, a la que hace referencia Tucholsky, no es la guerra mundial inmediatamente anterior a nosotros finiseculares (pues que ya hemos sobrevivido a otras cinco), me ha costado trabajo no traducir “Weltkrieg” por “guerras mundiales” en plural, lo que habría resultado más cómico por contraste con el “insignificante” singular de “una digestión difícil”. Pero me ha parecido este motivo insuficiente para incurrir en un anacronismo. He puesto buen cuidado, en cambio, en escribir “Guerra Mundial” con mayúsculas, con lo que se acentúa el contraste.

En la traducción de los elementos anteriores de esta misma enumeración he introducido algún otro cambio. He traducido “Fluβkähne” (literalmente: “barcas de río”) por “barcos de pesca”. En primer lugar, por una cuestión de uso: porque es más frecuente en el habla normal. Luego he optado por “barcos” porque son más grandes que las “barcas”, y así la metáfora es más cómica (aquí la comicidad, como muchas veces en la sátira, funciona por exageración). Además, “barcos” rima con “zapatos”. Especialmente en las enumeraciones, aunque en todo el texto, la prosa de Tucholsky tiene un ritmo muy particular, resultado de las medidas, los acentos y las rimas. Yo he tratado de reproducir este ritmo en lo posible, aun a menoscabo de la literalidad en algunos casos. Como aquí. “Barcos” rima con “zapatos”, y con “vástagos”. Por la rima, entre otras cosas, he traducido “vástagos no deseados” en lugar de “crecimiento familiar no deseado” (traducción literal de “unerwünschter Familienzuwachs”). Además “vástagos” es una palabra que ya conlleva un matiz irónico, que se acentúa cuando son “no deseados”. Con este cambio trato de reproducir el efecto cómico que en alemán ya viene dado por la situación anterior al sustantivo del adjetivo “unerwünschter”. En efecto, en una enumeración de desgracias, después de este adjetivo, seguir leyendo y ver que califica a “Familienzuwachs” es ciertamente cómico, a pesar de que muchas veces sí sea una desgracia.

También me parece de la mayor importancia, en el texto de Tucholsky, las frases cortas, la parataxis exagerada, que se vehícula en la mayoría de los casos por la conjunción copulativa “und”, que es la conjunción más esencialmente “conjuntiva”. Estos elementos están sin duda relacionados con las enumeraciones y, como ellas, sirven para poner de relieve lo que tiene de ilógico la voraz inclusión de realidades (a veces opuestas) en el marco referencial de una única expresión lingüística (“etwas ist immer”). He tratado de que en mi traducción no se perdiera esta reducción al absurdo del discurso que trae consigo una parataxis galopante que relaciona a distintas voces y afirmaciones, si no opuestas, que no tienen mucho que ver unas con otras. Así traduzco “Denn bei uns ist etwas nicht in Ordnung, wenn alles in Ordnung ist, und etwas ist immer, und zum Kampfe ist der Mann, ausgerechnet, auf der Welt” sin “arreglarlo”: “Pues siempre hay que tener algún problema, cuando no se tiene ninguno, y es lo que hay, y ya se sabe que el hombre ha venido al mundo para luchar.” O “(Verkauft Eva Ansichtskarten? Nein. Also: Paradies-Baisse, Krach, Umzug in die Hölle. Den Rest siehe oben)” por: “(¿Acaso Eva vende postales? No. Resultado: el Paraíso va a la baja, crac, traslado al infierno. Por lo demás, véase más arriba)”. Aquí he traducido de más “resultado” por “also”, en la creencia de que “así pues” no soporta ir delante de los dos puntos tan bien como “resultado”. Y mantener los dos puntos me parece esencial, para dar mejor idea de esta suerte de automatismo absurdo que recorre todo el texto.

Di con un problema de traducción en “Paradies-Baisse”. Como nombre común, paraíso se escribe en castellano normalmente en minúscula, y así lo he hecho en “Puedo imaginar a nuestros bolsistas a su llegada al paraíso”. Pero en “el Paraíso va a la baja” lo he escrito en mayúscula. Al ir todos los sustantivos alemanes en mayúscula, el texto original no me dio ninguna pista explícita para esta mi elección. Pero sí implícita, una pista de orden discursivo. El texto es polifónico, diversas voces se disputan el punto de vista de la narración. Aquí, entre paréntesis, el discurso está focalizado en los bolsistas, y expresiones como “ir a la baja” o “crac” así lo dejan claro. Si el Paraíso va a la baja, esto es que los bolsistas se refieren a él como un país o una compañía. En cualquier caso le dan trato de nombre propio, y por eso lo he escrito en mayúscula.

Otra de las técnicas típicas de la sátira que ha utilizado aquí Tucholsky es el contraste de registros y de estilos, técnica que está relacionada con la polifonía y que sirve para crear distancia. Con tanta pista falsa el lector no puede identificarse, aparentemente, con el punto de vista del narrador porque este sólo existe por debajo del flujo de voces que se lo lleva. Lo mismo se habla del “elemento primario” de Schopenhauer que de la torpeza de los bolsistas, o de las “cadenas”, “ruedas” y “tornillos” de la máquina que somos (“máquina” en lugar de “aparato” para evitar significados añadidos que no están en el original). El esfuerzo del traductor ha de darse a reflejar en su versión esa variedad de estilos. Por eso en el primer párrafo, cuando se habla de la “distinguida” y “elegante” dama, utilizo la construcción “se pasaba el día durmiendo con los ojos abiertos”, de un registro más bien bajo; y en el segundo, para hablar de Schopenhauer, la construcción con subjuntivo: “Y suyo es también aquel dicho formidable que se le ocurrió una vez cuando, en su mocedad, oyera el timbre de la campanilla de la puerta.”

Dentro de la cuestión de la variedad de estilos y registros puede entenderse el que Tucholsky haya introducido un fragmento en verso en medio de un texto escrito en prosa. Es fundamental reproducir los versos en la traducción. Aunque tenga que ser a expensas de parte de su contenido. Para no hacer versos demasiados largos, he tenido que reducir a lo esencial el contenido de los versos alemanes. Con “Volver a casa”, empiezo y termino literalmente, pues me parecía inexcusable no reproducir la repetición de “Ich möchte heim”. Pero el contenido del resto de los versos alemanes he tenido que ceñirlo a las medidas de los versos en castellano. He priorizado que el resultado de la traducción “sonara” a verso. De este modo, he utilizado las medidas del endecasílabo, del eneasílabo y del heptasílabo, tres de las más frecuentes en la lírica castellana. Asimismo, he hecho por lograr la rima a final de verso siempre y algunas rimas internas.

Por último, y aún dentro del apartado de la técnica del contraste de registros, cabe hacer hincapié en la persona verbal con la que el narrador se dirige al lector. En el primer párrafo de la página 330, después del relato de los bolsistas en el paraíso, el narrador utiliza la forma de cortesía “Sie”: “wissen Sie” (“Sepa usted”) y “Denken Sie sich” (“Imagínese”). En cambio, en el último párrafo del texto, se utiliza la más directa segunda persona del singular: “in deinem Herzen” (“en tu corazón”), “Ruft deine Adelheid?” (“¿Te llama tu querida Adelaida?”), “Lass sie rufen” (“Deja que llame”), “Seufzend gehst du ins Haus” (“entras a la casa suspirando”), etc. En la traducción he utilizado las mismas personas que el original. Como el “nosotros” de “Wir aber sehen uns” (“Pero sentimos nostalgia”) o de “das Weib unsrer Wahl” (“la mujer de nuestra vida”, más usual que “la mujer de nuestra elección”, traducción literal).