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Comentarios a la traducción Vor acht Jahren
Una traducción de Kurt Tucholsky A sabiendas de que el militarismo era una institución muy arraigada en la sociedad alemana en la República de Weimar, para atacarla, Tucholsky echó mano de algunas técnicas retóricas que habían de darle cierta autoridad para poder llevar a cabo su crítica, de legitimarlo a los ojos de sus lectores. La opinión del autor había de dar muestras de una perfecta objetividad, y de una imparcialidad intachable, de tal modo que no se le pudiera echar en cara a Tucholsky estar movido por intereses o fobias personales. De ello resulta que Tucholsky utilizara algunas técnicas distanciadoras, entre las cuales se encuentran la sátira y la ironía, y que sirven para esconder entre sus sinuosidades y capas la implicada pasión del escritor. En este texto, la distancia es temporal. Ocho años han de haber apaciguado el fervor del autor y de los lectores, implicados ambos en los acontecimientos de entonces que van a recordarse ahora, y han de ser distancia suficiente para poder ilustrar la oscuridad de aquella hora con el sosiego de ésta. Éste es el entramado retórico en que se sustenta el texto cuya traducción se va a comentar ahora; ésta la ficción retórica que, manifestándose en paralelismos, en adverbios y dícticos, habrá de reproducirse en todo intento de llevar el texto a otra lengua. A otra lengua pero no a otras intenciones que las del autor: desenmascarar la mentira del militarismo, con sus guerras. Para conseguir lo cual, la traducción ha de trasladar intactas las técnicas retóricas que sirven para dar mayor fuerza a la crítica legitimando al crítico, y para insuflar a la denuncia el aire de cosa objetiva, distanciada. “Hoy hace ocho años...”. Es fundamental empezar la traducción como lo hace el original (“Als ich heute vor acht Jahren...”), implicando la distancia temporal –legitimadora— que separa los acontecimientos de su relato en retrospectiva. Y enfatizarla luego siempre que el original ponga énfasis en ella, diciéndola explícita y colocando los adverbios que a ella hagan referencia a principio de frase o en otra posición privilegiada, como puede ser en algún caso ir entre comas entre dos constituyentes importantes de la oración. Con la técnica del contraste seco entre la mentira de lo que se denuncia y la verdad de las intenciones del escritor, técnica que ya se advertía en el primer párrafo de Presse und Realität, Tucholsky encadena directamente la retahíla de mentiras encubiertas en su día por el “espíritu de 1914” con el firme propósito de decir la verdad, hoy porque es la hora. Esta declaración de principios se materializa, en el original, en “Wir wollen heute ehrlich sein”; que yo traduzco por “Hoy es el momento de reconocer la verdad”. “Hoy” en posición inicial reproduce el énfasis de la determinación y la urgencia que en el texto alemán se vehícula en el verbo modal “wollen”. “Ehrlich” significa literalmente “sincero”, aunque también puede significar “honrado” o “fiel”. Yo me he decantado por mencionar explícitamente “la verdad”, que es lo que implica el adjetivo alemán. Y como verbo he preferido “reconocer”, a “decir” la verdad, ya que este último no recoge tan bien como el otro la intención, más o menos retórica, de conocer las propias culpas. Este último matiz de “reconocer” viene a paliar la pérdida del nosotros del original. “Wir wollen heute ehrlich sein” encuentra una expresión paralela en “Wir wollen uns doch daran erinnern,...”, dos párrafos más adelante. Me ha parecido conveniente mantener el paralelismo, y he traducido por “Es el momento de recordar...” Los periódicos les aseguraban a fulano y a mengano que iban a “experimentar” la historia. Ésta sería la traducción literal de “Geschichte erleben”. Aunque antes que “experimentar”, opté por “hacer”, ya que la construcción “hacer historia” es harto frecuente en castellano y, al fin y al cabo, su sentido es el mismo que el de la expresión alemana. Por la misma razón he traducido “hindenburgisch” por “a la Hindenburg”, después de desechar el adjetivo hindenburgués, neologismo de cuya referencia el lector español seguramente no iba a caer en la cuenta. Para ser fiel al efecto cómico de “unbeschreiblich”, lo he traducido, renunciando a la literalidad, por “de lo más”. La primera oración de este mismo párrafo presenta, por su construcción, algunos problemas a su traducción literal. Problemas que traté de resolver reformulando, reordenando y, de algún modo, ampliando la frase del texto alemán. Mi opción es: “Siendo yo un joven estudiante, estuve ayudando al hijo de un general prusiano de nombre muy famoso para que pudiera acceder al bachillerato”. Para mayor claridad, antepongo y amplío “als junger Student”, y traduzco “zum Einjährigen vorbereiten” por “ayudarlo para que pudiera acceder al bachillerato”. Ésta es la única forma que encontré para decir lo mismo que el original. “Es war seine” lo he traducido por “Pues era el suyo”. He puesto de más el conector “pues” porque sin él, “era el suyo”, la frase quedaba huérfana. En alemán el pronombre “es”, además de sujeto, sirve para conectar con la frase anterior. La primera oración del siguiente párrafo (“Dem geschulten Arbeiter ist heute klar, was dieser Krieg gewesen ist”) la he traducido de forma ligeramente oblicua: “Hoy el obrero, por fin lúcido, ve claramente lo que fue aquella guerra”. Por la importancia que en este texto tienen los adverbios temporales, he colocado “hoy” en posición inicial. El verbo de la oración principal (“ist”) lo traduzco por “ver”, verbo cuyo significado está relacionado, por la misma metáfora que conlleva la palabra “ilustración” (o “Aufklärung”), con palabras aquí importantes como “conocimiento”, “verdad” o “arrepentimiento”. Por último, el “dieser” (“esta”) de la subordinada lo he traducido por “aquella”, opción que me venía impuesta por la elección del pasado (“fue”). Era importante conservar este pasado, y, por ende, “aquella”, pues con eso se mantiene la distancia temporal que separa a los dos momentos (el del acontecimiento y el de la enunciación, y el de la anunciación). En la primera frase del siguiente párrafo, por coherencia, hago el mismo cambio: “dieser” por “aquella”. En la primera línea del primer párrafo de la página 243, vuelvo a colocar “hoy” en situación de principio de frase. Enfatizado con el “ya” que le sigue, el “hoy” en situación privilegiada sirve para marcar la “epifanía” que subyace a todo lo largo del texto, lo mismo que, en el original, la anteposición del dativo y el concluyente “Bescheid” que cierra la frase. Ya se tiene conocimiento sobre el alma del soldado alemán. Tucholsky escribe al respecto que “die hatten sie sich ausmarschiert und die hatte man ihnen ausgedrillt” (“la instrucción y la marcha militar se la había arrebatado”), y crea dos nuevos verbos sirviéndose de los márgenes que su idioma le deja cuanto a formación de nuevas palabras por afijación. En castellano no es posible hacer lo mismo. Así que he trasladado el significado de los verbos “ausmarschieren” y “ausdrillen” a los sustantivos “instrucción” y “marcha militar”. El verbo “arrebatar” es equivalente al prefijo “aus-”. El mismo problema plantea la traducción de la siguiente oración. Allí encontramos el verbo “eindrillen”, que yo he descompuesto en el sustantivo “instrucción” y el verbo “inculcar”. He traducido el adjetivo alemán “stumpfsinnig” por “obtuso”. El adjetivo español abarca una riqueza semántica que le permite ser equivalente de “stumpfsinnig” y al mismo tiempo añadirse al campo semántico de “ver”, “luz”, “ilustración”, “conocimiento”, siendo el negativo de lo que significan todas estas palabras. La siguiente oración, en el texto de Tucholsky, consigue crear un efecto de énfasis al anteponer la larga frase subordinada introducida por “dass” a “sei vermerkt”, la oración principal. Como la traducción literal es prácticamente imposible y en la versión castellana se ha de situar delante la oración principal, he optado por intensificar su fuerza (acercándome al efecto del original) a partir de la selección de las palabras. “Sépase” contiene una carga imperativa más fuerte que “sei vermerkt”, y esto sirve para compensar la pérdida que resulta de la imposibilidad de anteponer la subordinada. Por último, la cita bíblica no la he traducido directamente del texto de Tucholsky. He consultado la versión española (versión directa de las lenguas originales realizada por Eloíno Nácar Fuster y Alberto Colunga) y he citado el apartado 5, 43-44 (no 43-46) porque es el que más se acerca al contenido de la cita de la versión alemana. |