Piete Kuhr

Alemania
1914-1918 (12-15 años)

Pronto terminaré mi diario de guerra. será el último
diario de guerra que escriba en mi vida, pues nunca más debe haber
una guerra, nunca más...

Piete Kuhr nació en 1902. Su madre era la directora de una pequeña escuela de canto de Berlín, actividad que absorbía todo su tiempo, con lo que la joven Piete pasó su infancia con su abuela en la cercana Schneidemühl. Fue su madre quien la animó a escribir un diario para documentar los sucesos de la primera guerra mundial.

La guerra entró en la vida de Piete en el verano de 1914, cuando el archiduque austriaco Franz Ferdinand se encontraba de visita oficial en Sarajevo y fue asesinado junto con su esposa por un joven bosnio llamado Gavrilo Princip, suceso que acabó desencadenando la primera guerra mundial. Princip fue capturado y juzgado. No pudo averiguarse la fecha exacta de su nacimiento, pero no había duda de que cuando cometió su magnicidio tenía diecinueve años o, como mucho, veinte recién cumplidos. Su juventud le salvó de la pena capital, aunque en el mes de abril de 1918 murió de tuberculosis en la cárcel.

Las provincias de Bosnia y Herzegovina dependían del gobierno austrohúngaro desde 1878. Austria tomó el control absoluto de las provincias en 1908, un hecho que enfureció a los nacionalistas serbios, que querían incorporar la región en un Estado serbio. El grupo terrorista «La Mano Negra», al que pertenecía Princip, resolvió asesinar a Franz Ferdinand. Desde el cambio de siglo toda Europa venía sufriendo numerosas tensiones políticas que dividieron el continente en dos bloques. La crisis que siguió a los magnicidios obligó a Alemania a decidir si apoyar o no a Austrohungria en una eventual respuesta militar contra Serbia. Alemania, Austrohungria e Italia eran una parte de la Triple Alianza formada en 1882. Al autorizar a Austria a represaliar a Serbia, Alemania declaraba de hecho la guerra. Alemania, que temía la respuesta militar tanto de Francia como de Rusia (que también formaban parte de la Triple Alianza, junto con el Reino Unido), se preparó para un conflicto de corta duración con Francia y, posiblemente, para otro conflicto de unos seis meses con Rusia. Pero el avance de las tropas alemanas por territorio belga, en su marcha hacia Francia, motivó que el Reino Unido entrara en liza y declarase la guerra a Alemania.

En su diario, Piete detalla las penalidades sufridas por los alemanes como resultado de su política militar y el cambio en el estado de ánimo de la población cuando la guerra no daba señales de terminarse. En 1915, al hacerse cada vez más obvio que la guerra no terminaría tan rápido como se pensaba, Alemania adoptó una serie de medidas económicas para hacer frente a los costos de la guerra. Reinaba en Alemania una atmósfera general de inestabilidad; ante la continuada derrota militar, muchos oficiales eran destituidos y reemplazados por nuevos candidatos. En invierno de 1916-1917 la comida escaseaba y muchos alemanes empezaban a hartarse de la guerra. La izquierda tenía cada vez más simpatizantes. Sin embargo, pese a las exhortaciones procedentes de Rusia, los obreros alemanes no se decidían a ir a la huelga ni a hacer la revolución.

La batalla decisiva la libró Alemania contra Francia y Gran Bretaña en 1918. En un primer momento parecía que Alemania llevaba las de ganar, pero el contraataque de las fuerzas oponentes fue devastador. El día 3 de octubre de 1918 se declaró de forma oficial que Alemania había perdido la guerra. Las consecuencias de esta derrota fueron enormes para Alemania, obligada a aceptar un Tratado de Paz cocinado por los aliados. Los términos del tratado imponían unas deudas enormes a Alemania, que debía enjugarlas con los impuestos al contribuyente alemán. Fue en la inseguridad causada por esta deuda (inseguridad económica y psicológica) donde arraigaron las políticas extremistas de Hitler, que prepararon el camino hacia los horrores de la segunda guerra mundial.

En los primeros años de guerra, hasta 1916, la primera guerra mundial fue una guerra convencional. Pero en una segunda fase ambos bandos se enzarzaron en una lucha desesperada por la supervivencia y se utilizaron métodos de combate nunca vistos. Se usaron por vez primera armas químicas, como el gas mostaza, que provocaba unas heridas horrendas. En la frontera franco-belga se excavaron kilómetros y kilómetros de trincheras, y los soldados, muchos de ellos menores de veintiún años, penaban en unas condiciones pésimas. A comienzos de 1918 la entrada en la guerra de Estados Unidos significó el principio del fin del conflicto. El 11 de noviembre de 1918, con el armisticio que ponía fin a la guerra, se creaba la República Alemana.

Después de la guerra, Piete cambió su nombre por el de Jo Mihaly.

Cumplió su sueño de ser una bailarina, y se había hecho famosa cuando Hitler llegó al poder en 1933. Al principio de su juventud Piete trabajó en el hogar de niños enfermos de Schneidemühl. En 1920, extenuada por este duro trabajo, se fue a vivir con su madre a Berlín, donde se costeó sus clases de danza con su sueldo de mecanógrafa. Pasaron tres años antes de que su destreza como bailarina se hiciera tan evidente que decidiese confesar esa afición secreta a su madre y dedicar su vida al ballet.

En 1927 Piete se casó con el famoso actor judío Leonard Steckel. Vivían con su hija pequeña Anja en la célebre «Isla Roja», una manzana de casas habitada por una colonia de artistas de extrema izquierda y situada en el barrio burgués de Wilmersdorf. Un día en que Leonard estaba ensayando en el teatro los nazis irrumpieron brutalmente en la colonia y apresaron a muchos de sus habitantes para transportarlos a prisiones o campos de concentración. Sin embargo, no fue este incidente lo que hizo que la familia huyera de Alemania, sino la propuesta que un oficial de las SS le hizo a Piete de actuar para los nazis como bailarina clásica. Muchos de los movimientos de danza de Piete expresaban un mensaje antibelicista. Cuando Piete preguntó si se le permitiría seguir realizando unas danzas que denunciaban la persecución de los judíos, el oficial le sugirió educadamente que abandonara el país. A la mañana siguiente ella y Leonard partieron hacia Suiza.

Durante la guerra, Piete se implicó en actividades de ayuda a los refugiados en Suiza. Después de abandonar la danza debido a una enfermedad cardíaca, agravada durante la ocupación, encontró nuevas formas para la expresión artística: escribió muchos libros, relatos y artículos para periódicos hasta su muerte, que se produjo en 1989.

Voces robadas. Diarios de guerra de niños y adolescentes.
© Edición: Zlata FilopovićMelanie Challenger.
© Traducción: Marc Jiménez Buzzi.