Juventudes Hitlerianas leyendo Mein Kampf
Los libros de Hitler, lector voraz
Michael Alpert
DIARIO MÉDICO
9 de julio de 2010


Los libros del Gran Dictador de Timothy W. Ryback

El hombre que desencadenó el mayor conflicto de la Humanidad
era capaz de leer un libro diario.



Las películas documentales sobre Adolf Hitler suelen mostrarnos a un energúmeno que despotrica con chillidos roncos y disonantes ante multitudes disciplinadas que le escuchan y aplauden. Todo lo que se lee sobre él parece probar que Hitler era incapaz de discutir y siempre terminaba a gritos con un rotundo "Fuhrerbefehl!" (¡Orden del jefe!).

Así las cosas, no parece que Hitler hubiera sido una persona capaz de sentarse a leer un libro. De ahí que nos sorprendan dos obras recientemente aparecidas en Inglaterra y en España: Hitler's Private Library, the Books that shaped his Life, de Timothy W. Ryback (Londres, Vintage Books, 2010, publicado por Destino con el título de Los libros del gran dictador), y Libros para el Führer, de Juan Baráibar López (Inédita ediciones). Trabajos que demuestran que el Führer leía vorazmente y que poseía una gran biblioteca. Si bien muchos eran meros obsequios y otros jamás fueron abiertos, existe constancia de que Hitler llegó a leer un libro diario durante gran parte de su vida.

Dos estudios

Timothy Ryback se ha enfrentado con una evidente dificultad al estimar la amplitud de la biblioteca hitleriana: de los 16.300 libros pertenecientes a Hitler según la estimación que en su día realizó Frederick Oechsner, Ryback sólo ha podido consultar los 1.244 almacenados hoy en la Biblioteca del Congreso de Washington.

En un apéndice, Ryback proporciona al lector el artículo de Oechsner que detalla las tres clases de obras que predominaban en la biblioteca hitleriana. En primer lugar, siete mil tomos sobre campañas militares, uniformes, intendencia militar y otros temas pertenecientes a los ejércitos. En segundo lugar, unos 1.500 títulos sobre temas artísticos, algo esperable en la biblioteca de alguien con la ambición frustrada de ser pintor y apasionado por la arquitectura. Y, por último, un tercer gran bloque de libros consagrados a la astrología y el espiritismo.

El líder nazi apenas leía ficción, pero devoraba ávidamente novelas de detectives, en particular del escritor inglés Edgar Wallace. Y también cuentos del lejano oeste, de vaqueros y pieles rojas, nacidos de la mente del alemán Karl Friedrich May, que Hitler recomendaba encarecidamente a sus generales. El resto de la temática novelesca y la poesía, sin embargo, destacaban por su ausencia, con una excepción. Ryback hace notar cómo Hitler leía con fruición el género heroico de ficción bélica, rechazando la literatura de pacifismo, como la famosa obra alemana de Remarque Sin novedad en el frente del oeste.

Muy importante en el desarrollo político de Hitler fue el autor y director teatral Dietrich Eckart. Entre los libros que se preservan está el ejemplar dedicado a Hitler de Peer Gynt, drama de Henry Ibsen.

Otra de las fuentes de valor fueron obras que tomó prestadas del Instituto Nacional-Socialista de Munich. Según ésta, el Führer leía libros de historia y, sorprendentemente, de pensamiento liberal (Rousseau y Montesquieu) y filosofía (Kant). Asimismo, consumía los clásicos del antisemitismo, como las obras de Houston Stewart Chamberlain y Henry Ford. Entre ellas, El judío internacional, de este último, que tuvo marcada influencia sobre el Mein Kampf, junto a Tipología racial del pueblo alemán, de Hans Gunther.

Más información en la revista LA AVENTURA DE LA HISTORIA


Los libros del Gran dictador, las lecturas que moldearon la vida y la ideología de Adolf Hitler. © Ediciones Destino
© de la traducción Marc Jiménez Buzzi

Michael Alpert, nacido en Londres, es licenciado en Lenguas Extranjeras y doctor en Historia por su tesis sobre el ejército de la República en la guerra civil, cuya tercera edición ha sido editada por Crítica (2007). Además de colaborar en revistas de historia y participar en congresos de temas hispánicos, Michael Alpert ha publicado: La Reforma Militar de Azaña 1931-1933 (1982, con nueva edición en prensa), Criptojudaísmo e Inquisición en los siglos XVII y XVIII ( 2001), Aguas peligrosas: nueva historia internacional de la guerra civil española (2004), y , en inglés, una traducción de la novela picaresca (Lazarillo de Tormes y El Buscón [2a edición 2003]), y London 1849 (2004)