©Fotos: Marta Buzzi Ribas. Placas a la entrada de las casas recordando a los "deportados" o sometidos a "tratamiento especial" durante la Solución Final.

La solución final.

(pág. 198) Nunca se ha encontrado ninguna orden escrita en que Hitler decretase su planeado exterminio de los judíos de Europa. En la conferencia de Wansee, donde a principios de 1942 se sentaron las bases organizativas de la Solución Final, no se hizo ninguna mención a los asesinatos masivos. Se usaron expresiones vagas como «evacuación» o «reasentamiento» y «tratamiento especial». Incluso cuando hablaban entre ellos, los principales arquitectos del Holocausto incurrían en una especie de autoengaño con el objetivo de que sus propuestas parecieran menos horrorosas y algo más tolerables. El temido Grupo IV de la RSHA, el reino de Adolf Eichmann, recibió la misión especial de llevar a la práctica la llamada Solución Final de la cuestión judía en 1942...

(pág. 201) El 17 de julio de 1942, Otto Fitzner, el número dos en Geische, dio a Schulte unas noticias extraordinarias. Con un tono reverente, Fitzner, un ardiente nazi, le dijo a Schulte que Himmler iba a visitar Auschwitz, cerca de allí. Esto era sorprendente. Auschwitz no era nada, ningún lugar. Era un lugar apartado. Hacía mucho tiempo que su vitalidad como centro comercial medieval había decaído hasta su actual insignificancia. Con el paso del tiempo, esa localidad había sido austríaca y luego polaca. Ahora era alemana; sus antiguos cuarteles del ejército austríaco se habían convertido en un campo de concentración, pero no había nada remarcable en este hecho. Campos semejantes habían florecido por toda Alemania. La aversión del Reichsführer SS a moverse de su cuartel general era harto conocida, ¿y ahora venía a esta aldea polvorienta y perdida, no sólo durante el día, sino, según decía Fitzner, a pasar la noche?.

Este hecho extremamente inusual despertó la curiosidad de Schulte, ....

(pág. 202) Se comentaba que estaba a punto de realizarse una importante decisión del Führer. El propio Schulte había visto menguar a la comunidad judía de Breslau, antes muy poblada. Recomponiendo las informaciones que fue capaz de reunir durante los siguientes días, descubrió la razón de esa visita extraordinaria. Himmler venía a ver en acción la maquinaria de la Solución Final; más concretamente, a presenciar el gaseamiento de un cargamento de tren de judíos holandeses. Schulte, evidentemente, había oído hablar de la deportación de judíos, pero esta parte del plan de Hitler –el exterminio real y horrorosamente eficiente de los judíos europeos-, esto es, la Solución Final, le produjo una fuerte conmoción.

En su opinión, esta información era más importante que la simple inteligencia militar; era una cuestión crítica. Debía informar a la comunidad judía y a las autoridades aliadas como fuera, inmediatamente. No podía esperar. Sin perder tiempo, se puso en camino hacia Suiza para reunirse con un banquero judío, una rareza en los círculos financieros suizos. Schulte había hecho negocios con Isidor Koppelman, y confiaba en que éste encontraría la manera de informar a las personas pertinentes....


Alianza contra Hitler. La historia secreta de la colaboración entre los servicios de espionaje aliados y nazis durante la segunda guerra mundial.
© Edición: Agostino von hassell y Sigrid MacRace
© Traducción: Marc Jiménez Buzzi.

Alianza contra Hitler Grosse Hamburger Strasse